Carlos Lehder Rivas, uno de los fundadores del célebre cártel de Medellín, ha sido puesto en libertad en Colombia tras un fallo judicial que declaró prescrita su anterior condena por narcotráfico. La decisión, tomada por la juez Martha Yaneth Delgado, ha reavivado el debate en el sistema jurídico colombiano sobre la justicia para los antiguos líderes de los cárteles.
Lehder, que ahora tiene 75 años, fue detenido a su llegada al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá a finales de marzo de 2025. La detención se basó en una condena de 1995 por tenencia ilícita de armas de fuego. Sin embargo, el juez Delgado dictaminó que estos cargos ya no eran válidos por haber prescrito.
"A la vista del referido informe de detención y teniendo en cuenta que en la fecha fijada se produjo la prescripción de la pena impuesta al condenado Carlos Enrique Lehder Rivas, no se legaliza su detención", señala la juez Delgado en su auto.
Este último acontecimiento pone fin a un viaje tumultuoso para Lehder, que revolucionó el contrabando de cocaína en la década de 1980 utilizando el transporte aéreo y estableciendo Norman's Cay en las Bahamas como punto crucial de transbordo. Tras su extradición a Estados Unidos en 1987, Lehder pasó más de 30 años en cárceles estadounidenses antes de ser deportado a Alemania en 2020 por motivos de salud.
Complejidad jurídica e implicaciones internacionales
La liberación de Lehder pone de relieve la complejidad del derecho internacional, especialmente en el caso de las extradiciones prolongadas y la caducidad de las reclamaciones judiciales. También pone de relieve la lucha en curso contra el narcotráfico y su continuo impacto en el tejido jurídico y social de Colombia.
Sergio Guzmán, de Colombia Risk Analysis, señala: "Las personas que han sido juzgadas en tribunales estadounidenses... de hecho nunca han rendido cuentas por sus crímenes ante jueces y tribunales colombianos". Este sentimiento refleja una frustración más amplia ante la percepción de que los líderes de los cárteles no rinden cuentas en sus países de origen.
Un legado de delitos y polémica
El caso de Lehder vuelve a llamar la atención sobre el histórico narcotráfico colombiano. Su innovador uso del transporte aéreo y de bases estratégicas en islas aumentó drásticamente la influencia y los beneficios del cártel. Estas tácticas, combinadas con su extravagante estilo de vida y su postura contraria a la extradición, hicieron de Lehder una figura clave en el explosivo crecimiento del tráfico de cocaína durante la década de 1980.
En una rara declaración sobre su pasado, Lehder admitió una vez: "Fui un gángster... Mi objetivo es compartir estas experiencias para que otros no caigan en la tentación en el futuro". Sin embargo, esta reflexión sirve de poco para mitigar el devastador impacto de sus actos en innumerables vidas afectadas por el tráfico de drogas.
Problemas de salud
El abogado de Lehder citó los continuos problemas de salud como un factor en el proceso judicial de su cliente. "Se está recuperando de un cáncer y tiene problemas de hipertensión", explicó el abogado, subrayando la complejidad de tratar con antiguos miembros del cártel que envejecen.
Mientras Colombia se enfrenta a este último giro en su larga lucha contra el narcotráfico, persisten los interrogantes sobre cómo equilibrar la justicia histórica con las normas jurídicas actuales. La liberación de Lehder es un duro recordatorio del legado perdurable del cartel de Medellín y de los retos que plantea conciliar los crímenes del pasado con la justicia contemporánea.