{"id":8284,"date":"2016-07-19T20:00:25","date_gmt":"2016-07-19T20:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/michelspekkers.nl\/?p=8284"},"modified":"2024-02-14T19:51:07","modified_gmt":"2024-02-14T19:51:07","slug":"como-acabo-inesperadamente-el-golpe-de-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/michelbaljet.com\/es\/como-acabo-inesperadamente-el-golpe-de-estado\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo me encontr\u00e9 inesperadamente en un golpe de Estado"},"content":{"rendered":"<p>Estaba a mitad de mi delicioso postre -un Kunefe- cuando llegaron las primeras noticias de un golpe de Estado. Hab\u00eda pasado las horas anteriores a las afueras del centro de Gaziantep hablando con dos m\u00e9dicos sobre la sanidad en Turqu\u00eda. Principalmente la de los m\u00e1s de 3 millones de refugiados que Turqu\u00eda acoge actualmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Regreso al hotel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se cerraron calles, se ocuparon puentes y aviones de combate y helic\u00f3pteros sobrevolaban a baja altura Estambul y Ankara. Seg\u00fan los primeros informes. R\u00e1pidamente, decidimos poner fin a nuestra conversaci\u00f3n y seguir cada uno su camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Me aconsejaron que volviera a mi hotel. Decid\u00ed ir a la jefatura de polic\u00eda. Supuse que si algo estaba a punto de ocurrir en Gaziantep, un lugar situado a una hora de la frontera con Siria, las primeras se\u00f1ales de ello ser\u00edan visibles all\u00ed. Decid\u00ed observar desde la escalera de un restaurante cerrado situado frente a la comisar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Erdogan: A la calle<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchos coches se acercaban a gran velocidad a la entrada principal y la gente se afanaba en discutir. Poco despu\u00e9s, el Primer Ministro proclam\u00f3 por televisi\u00f3n que se estaba produciendo un golpe de Estado. Se pidi\u00f3 a la gente que saliera a la calle. Los primeros coches bocinando aparecieron frente a la comisar\u00eda. La gente llevaba banderas y gritaba declaraciones de amor a su Presidente Erdogan. En poco tiempo, toda la ciudad parec\u00eda dirigirse hacia el centro, las calles se congestionaron y la gente segu\u00eda a pie mientras gritaba. Decid\u00ed dejar mi puesto en la comisar\u00eda y seguir a la multitud hasta la plaza central de Gaziantep.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9 a la plaza central, ya estaba medio llena. Erdogan acababa de indicar que el golpe hab\u00eda fracasado, pero tambi\u00e9n llam\u00f3 a los turcos a tomar las calles y las plazas. La gente en la plaza enloqueci\u00f3 y la manifestaci\u00f3n empez\u00f3 a tomar cada vez m\u00e1s el car\u00e1cter de una aut\u00e9ntica fiesta popular. Gaziantep, la ciudad pro-Erdogan, enloqueci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atacado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda llegado a Gaziantep la ma\u00f1ana anterior para escribir algunos art\u00edculos sobre Turqu\u00eda y Siria. Yo, como creo que todo el mundo en esta plaza, no hab\u00eda visto venir un golpe de Estado. Decid\u00ed hablar con algunas personas con la ayuda de un int\u00e9rprete. A pesar de todo el ajetreo de la plaza, al principio todo fue muy genial. La gente de la plaza era muy amable, abierta y acogedora, como hab\u00eda llegado a conocerla en los \u00faltimos d\u00edas. Decid\u00ed dar una vuelta por la plaza por mi cuenta y pens\u00e9 que ser\u00eda una buena idea empezar un livestream a trav\u00e9s de Periscope. Durante unos ocho minutos todo fue bien, hasta que dos hombres vinieron caminando hacia m\u00ed en l\u00ednea recta. Mientras uno intentaba arrebatarme el tel\u00e9fono, el otro me dio el primer pu\u00f1etazo. Sin int\u00e9rprete cerca, intent\u00e9 explicar qui\u00e9n era, pero antes de que me diera cuenta, el segundo pu\u00f1etazo fue directo a mi ojo. Intent\u00e9 huir a la calle de detr\u00e1s, pero me derribaron, me levant\u00e9 e intent\u00e9 abrirme paso entre los coches parados en la calle. Los dos hombres se hab\u00edan convertido ahora en cinco, sent\u00ed otra patada y de repente me encontr\u00e9 entre dos coches en el suelo. En el momento en que un chico se interpuso entre los hombres y yo, vi mi oportunidad de salir corriendo r\u00e1pidamente hacia el hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>Decid\u00ed seguir la informaci\u00f3n a trav\u00e9s de Twitter y la televisi\u00f3n durante el resto de la tarde. El flujo de gente hacia el centro parec\u00eda no tener fin. Durante mucho tiempo, sigui\u00f3 sin estar claro si realmente hab\u00eda fracasado un golpe y pronto surgieron las primeras teor\u00edas, incluida la posibilidad de que Erdogan lo hubiera hecho todo \u00e9l mismo. A las 4:41 de la madrugada, decido que es hora de irse a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contin\u00faa la fiesta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, vi los da\u00f1os; afortunadamente, no eran demasiado graves. Con un ojo morado, algunas abrasiones y algunas molestias en las costillas, decid\u00ed volver a empezar el d\u00eda en la plaza central de Gaziantep. La plaza segu\u00eda abarrotada. Parec\u00eda como si la gente no se hubiera ido y siguiera de fiesta incansablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan original, antes de que se produjera el intento de golpe de Estado, era ir a Nizip. Nizip es un lugar a una hora al este de Gaziantep, donde se encuentra uno de los campos de refugiados. Mi int\u00e9rprete y yo decidimos seguir adelante con el plan. Despu\u00e9s de una hora en una furgoneta repleta, llegamos a Nizip. Hac\u00eda 41 grados fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras preguntar, pronto descubrimos que hoy era pr\u00e1cticamente imposible ir al campamento. Las oficinas del gobierno estaban cerradas y el campamento estaba vedado a los forasteros debido a los acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras una hora hablando con varios residentes y antiguos refugiados que ya hab\u00edan encontrado su sitio, decidimos volver a Gaziantep para ver c\u00f3mo estaba la situaci\u00f3n en la plaza central. Erdogan hab\u00eda pedido a la gente que permaneciera en la calle; las mezquitas tambi\u00e9n repet\u00edan este llamamiento por sus altavoces. En mi tel\u00e9fono turco recib\u00ed un mensaje de texto con el mismo mensaje: \"Venid a las plazas, tomad las calles\".<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atacado de nuevo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En las horas de mi ausencia, la plaza se hab\u00eda transformado casi en un aut\u00e9ntico recinto de actos. Se hab\u00edan levantado tenderetes y un escenario, y en medio de la plaza hab\u00eda una plataforma a\u00e9rea con una gran bandera turca. Me invitaron a utilizar el cami\u00f3n de la plataforma a\u00e9rea para hacer fotos de la multitud desde arriba. Cuando baj\u00e9 de la plataforma a\u00e9rea, me miraron cuatro hombres furiosos. No ten\u00eda ni idea de lo que me gritaban y mi int\u00e9rprete segu\u00eda al otro lado de la AWP. Muy pronto, un polic\u00eda se puso a mi lado y, mientras me ped\u00eda la documentaci\u00f3n, se produjo una escaramuza. Volv\u00ed a recibir algunos golpes y me empujaron contra la AWP. La polic\u00eda me hizo caminar con ellos. Un agente me agarr\u00f3 del brazo y me empuj\u00f3 hacia un peque\u00f1o puesto de polic\u00eda a las afueras de la plaza. Afortunadamente, mi int\u00e9rprete lo vio y camin\u00f3 con nosotros discutiendo con el agente.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de nosotros, comenz\u00f3 la parte oficial del programa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Empleados p\u00fablicos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pronto se nos unieron otros funcionarios de paisano. Me hicieron preguntas, sobre todo a mi int\u00e9rprete. Tuve que entregar mi equipo, mi pasaporte y mi carn\u00e9 de prensa. Me hicieron una serie de preguntas y me dieron \u00f3rdenes por el walkie-talkie. M\u00e1s tarde supe por mi int\u00e9rprete que le preguntaron c\u00f3mo sab\u00eda que yo no era como los dem\u00e1s periodistas occidentales, c\u00f3mo sab\u00eda que era de fiar, qu\u00e9 hab\u00edamos hecho y visto y con qui\u00e9n hab\u00edamos hablado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los agentes se desplazaban por mi tel\u00e9fono, intentando leer mis mensajes y mirando mis fotos, intento recordar si ten\u00eda algo incriminatorio en \u00e9l. Veo pasar una foto del mapa de Siria con el estado actual de las relaciones de poder, trago saliva por un momento y tengo suerte de que el empleado del gobierno se distrajera en ese momento por una multitud de personas que se acercaba caminando hacia la puerta desde donde estamos parados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El aluvi\u00f3n de preguntas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez llegan m\u00e1s funcionarios civiles y mi int\u00e9rprete est\u00e1 sometida a un aluvi\u00f3n de preguntas. No entiendo nada de lo que pasa y conf\u00edo en lo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Me queda claro que los agentes conocen el incidente de la noche anterior y no entienden por qu\u00e9 vuelvo despu\u00e9s al mismo lugar. El grupo de personas que me ha agredido dos veces parece pertenecer a un grupo que odia a los periodistas, especialmente a los occidentales. Difundimos mentiras o trabajamos para otros gobiernos, ha declarado uno de los funcionarios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ya te conocen, al\u00e9jate<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mis papeles parecen estar en regla y, al cabo de m\u00e1s de una hora, nos dejan marchar. Antes de que nos dejen marchar, un funcionario se pregunta por qu\u00e9 no nos hemos presentado en la oficina de prensa. All\u00ed podr\u00eda recibir ayuda. 'Deber\u00edas saberlo como periodista', me dijo el funcionario. Tambi\u00e9n me aconsej\u00f3 que no volviera a la plaza. Ahora eres conocido'.<\/p>\n\n\n\n<p>Decid\u00ed, en contra de las costumbres y la cultura de aqu\u00ed, buscar una cerveza. Tras una o dos cervezas y una buena conversaci\u00f3n con el camarero de un bar, decidi\u00f3 que no volviera solo al hotel. A pocas manzanas del centro de la ciudad, las calles segu\u00edan repletas de coches que tocaban el claxon y gente gritando. La sensaci\u00f3n de fiesta que hab\u00eda tenido antes parec\u00eda convertirse en un ambiente l\u00fagubre, casi aterrador.<\/p>\n\n\n\n<p>El camarero hab\u00eda llamado a dos amigos. Dos \"guardias de seguridad\". Media hora m\u00e1s tarde, me vi abri\u00e9ndome paso con ellos a trav\u00e9s de la multitud hacia el hotel. El personal del hotel, que ya hab\u00eda sido informado de lo ocurrido ese mismo d\u00eda, estaba preocupado. M\u00e1s que yo mismo en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ir\u00edamos al d\u00eda siguiente, si era posible, a Killis, un pueblo al sur de Gaziantep, justo en la frontera con Siria. Mientras \u00edbamos en el autob\u00fas hacia Killis, mi int\u00e9rprete nos cont\u00f3 m\u00e1s cosas sobre los \u00faltimos acontecimientos. El pueblo fronterizo ha sido blanco varias veces de ataques con cohetes desde Siria. En los cinco primeros meses de este a\u00f1o han muerto al menos 20 habitantes. Ella tiene familia que vive all\u00ed y nos acompa\u00f1ar\u00e1 a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A cinco minutos de Siria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La gente de Killes no tiene miedo. No temen al futuro, no temen a la guerra, no temen a nada. Dios decidir\u00e1, es la respuesta que recibo de todos. Sirios y turcos parecen convivir como hermanos, y a nadie con quien hablo se le pasa por la cabeza dejar de admitir refugiados. Sin embargo, el gobierno parece pensar lo contrario. En los \u00faltimos meses, se ha construido un gran muro en la frontera con Siria, se han endurecido las normas de entrada y se mantiene a los refugiados separados de los residentes. Por ejemplo, no se les permite salir de los campos as\u00ed como as\u00ed y a los refugiados de larga duraci\u00f3n s\u00f3lo se les permite viajar entre ciudades con permiso.<\/p>\n\n\n\n<p>En una casa de t\u00e9, entablo conversaci\u00f3n con unos refugiados sirios. Uno de ellos es comerciante. Lleva aqu\u00ed seis meses y tiene m\u00e1s derechos que el refugiado medio. Debido a su posici\u00f3n como comerciante, por ejemplo, se le permite cruzar la frontera y volver. Me ofrece, si pongo en orden mis papeles, ir con \u00e9l. La conversaci\u00f3n saca a relucir los horrores de la Siria actual. Apoyado en fotos y v\u00eddeos de los acontecimientos, el comerciante se pregunta en voz alta qu\u00e9 estamos haciendo como Europa. S\u00f3lo empeorar\u00edamos las cosas m\u00e1s de lo que ya est\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Polic\u00eda frente al hotel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por la noche, cuando volv\u00eda a mi habitaci\u00f3n de hotel en Gaziantep, un coche de polic\u00eda se detuvo en la puerta del peque\u00f1o hotel. Dos polic\u00edas se bajaron y se dirigieron a la puerta principal. Jurar\u00eda que dicen algo con la palabra holand\u00e9s. Fuera del hotel, una multitud interminable de gente avanza hacia la plaza central. Y as\u00ed me duermo, esperando no llevarme ninguna sorpresa nueva esta noche....<script src=\"none\" type=\"text\/javascript\"><\/script><script src=\"none\" type=\"text\/javascript\"><\/script><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba a mitad de mi delicioso postre -un Kunefe- cuando llegaron las primeras noticias de un golpe de Estado. Hab\u00eda pasado las horas anteriores a las afueras del centro de Gaziantep hablando con dos m\u00e9dicos sobre la sanidad en Turqu\u00eda. Principalmente la de los m\u00e1s de 3 millones de refugiados que Turqu\u00eda acoge actualmente. 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